Cumbre eléctrica: el ruido de sables de los poderes fácticos

El Mostrador
| por Marco Moreno |

La reunión convocada por el Presidente Piñera el pasado viernes con los principales ejecutivos de las empresas generadoras, distribuidoras y transmisoras eléctricas no deja lugar a dudas acerca de la señal inequívoca de la industria eléctrica —y de los grandes intereses empresariales por extensión— de un cierto malestar con la gestión gubernamental en relación con las “reglas del juego” en que se mueven las empresas.

Las quejas de Horst Paulmann —Cencosud— acerca de que “los empresarios han quedado solos”, de Luis Larraín —Libertad y Desarrollo— quien señaló que “las consideraciones políticas han nublado las reglas del juego”, de Rafael Guilisasti, ex Presidente de la CPC, que apuntó a la “falta de gobernabilidad de la economía chilena”, o del Grupo Matte cuando señaló la falta de consenso sobre la política en el sector eléctrico, más que hechos aislados responden a una cierta convicción de la elite empresarial en relación con su incomodidad con la forma con la que esta administración se ha conducido en su relación con dicho actor.

El malestar no se manifestó a través de la fuerza ni del lobby, sino que a través del clásico “ruido de sables” de los mecanismos extrainstitucionales del poder. La alusión más directa con la que se asocia a este papel de las elites en el proceso de toma de decisiones es el de poderes fácticos. Esta expresión da cuenta de la constatación en la sociedad chilena de la existencia de un grupo de actores compacto con complicidades en sus actuaciones y que desarrollan una estrategia más o menos común para defender sus intereses particulares.

Si bien la cumbre en La Moneda buscaba —aparentemente— enviar una señal de tranquilidad al sector, los contenidos y acuerdos en relación con la misma son por ahora un misterio. Lo que parece quedar claro una vez más, es como los mecanismos formales son sorteados, cuando no reemplazados, por redes informales o “circuitos extrainstitucionales” que se dan en un marco de opacidad y en los cuales se toman las decisiones. Esta modalidad explica en cierta medida por qué en Chile existe un espacio de elitización u oligarquización trasversalizada de la política, de los procesos de formación de las políticas y en definitiva del proceso mismo de toma de decisiones.

Hechos recientes como la “cumbre” convocada en La Moneda de los empresarios eléctricos o el “perdonazo” a Johnson’s por parte del SII, parecen evidenciar cómo muchas decisiones relevantes se toman al margen de las instituciones formales y de sus representantes legítimos. En su lugar observamos como las redes extrainstitucionales cooptan dicha institucionalidad y la erosionan anulando el peso de los mecanismos formales.

Esta columna de opinión fue publicada originalmente en el diario electrónico El Mostrador  en el enlace http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/06/14/cumbre-electrica-el-ruido-de-sables-de-los-poderes-facticos/

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